miércoles, 8 de abril de 2020

FRIO . Fernando Alonso Barahona





Frío


  El campo desnudo duerme
                             de frío
y pierde sus hojas
mientras el tronco del árbol
muestra su herida del tiempo .

Quiero

escribir mis letras ,
    bajo la sombra del pino  viejo
lleno de ramas aún blancas .

El sonido de la vida
          me acaricia
dulce,   el alma .

Pero hace frío ,
                   un relámpago de hielo
que no deja respirar las palabras .

Es el frío –gélido –
de la desnudez sentimental .




miércoles, 1 de abril de 2020

ANIVERSARIO DE UN ACTOR. SPENCER TRACY Fernando Alonso Barahona






ANIVERSARIO DE UN ACTOR. SPENCER TRACY
Fernando Alonso Barahona

"Me complace mucho verme nominado e incluido entre otros actores, todos ellos más merecedores del premio que yo, y ése es suficiente honor para mí. Pero en caso de que ganase, ¿debería considerarme mejor que ellos? Por supuesto que no. Una buena interpretación depende del papel y de lo que el actor en cuestión aporte al mismo. Pero sólo él. Yo puedo aportar Spencer Tracy a un papel y nadie que no sea yo puede hacerlo. Yo soy el mejor Spencer Tracy del mundo. Y si quieren darme un premio por eso, que me lo den, pues me lo habré ganado”.
SPENCER TRACY


Se cumple  el 120 aniversario del nacimiento  de uno de los mejores actores de la historia del cine, el gran Spencer Bonaventure Tracy (Milwaukee, 5 de abril de 1900 - Beverly Hills, 10 de junio de 1967). Natural, carismático, cercano, Tracy supo transmitir humanidad a sus personajes sin forzar nunca la interpretación, simplemente encarnando en cuerpo y alma a los seres humanos que la historia en cada película presentaba.
Católico de ascendencia irlandesa, realizó sus primeros estudios en varios colegios (su rebeldía le llevó a ser expulsado en numerosas ocasiones) hasta que entró en la Academia Marquette, un riguroso centro jesuita. Al estallar la Primera Guerra Mundial sirvió en la Armada y, finalizada la contienda, cuando aún no había cumplido los 20 años, se sintió atraído por el mundo de la interpretación. Su primera oportunidad se la dio John Ford en Río arriba (1930).
Enseguida llegó Frank Borzage con su intimista Fueros humanos (1933) y poco después el primer gran éxito comercial, la inolvidable San Francisco (W.S. Van Dyke, 1936). El film de Van Dyke tuvo uno de los presupuestos más grandes de la época, concretamente 1,6 millones de dólares, y la película fue el éxito taquillero más grande de 1936 y el segundo de toda la década tras Lo que el viento se llevó. Su secreto, un terceto de  grandes estrellas, un guion maravilloso de Anita Loos, y un despliegue de efectos fuera de lo común en aquellos años. Gable y Tracy prefiguraban sus personajes de Rhett Butler (Lo que el viento se llevó) y padre Flanagan (Forja de hombres) en tanto que la maravillosa Jeanette MacDonald ya en plena fama tras Rose Marie, con Nelson Eddy nos brindaba varios momentos musicales que conservan íntegros su emoción y encanto.

Spencer Tracy pasó más de 20 años en la Metro; allí colaboró con actores, actrices y directores que le ayudaron a ser una de las estrellas más brillantes del firmamento hollywoodiense del momento. Su nivel interpretativo le permitió alcanzar numerosos éxitos y convertirse en uno de los actores más populares. Quedarán como algunas de las actuaciones más memorables del cine de todos los tiempos la mencionada de San Francisco (1936), de W. S. Van Dyke, su personaje de Manuel en la espléndida Capitanes intrépidos (1937), de Victor Fleming, por el que mereció su primer Oscar; y sobre todo el famoso padre Edward Flanagan de Forja de hombres (1938) y La ciudad de los muchachos (1941), ambas de Norman Taurog; por la primera de ellas recibió su segundo Oscar.
Repitió con Gable en Piloto de pruebas de Victor Fleming y Boom Town, de Jack Conway, y ofreció lo mejor de sí mismo en sólidos westerns como la magnífica Conspiración de silencio (1955) de John Sturges  , una de sus trabajos cumbre cumbre , o Lanza rota (1954), de Edward Dmytrik
El último hurra de John Ford es otra de sus obras maestras: la historia de una derrota, la de Frank Skenffington —impresionante Spencer Tracy—, un político importante en una ciudad de Nueva Inglaterra. Ford habla de los políticos cuya época ya ha pasado o está a punto de terminar y lo hace con nostalgia, no oculta sus errores pero valora su cercanía su humanidad, su compromiso con las personas. Su mirada va mucho más allá de ideologías. Se dirige al corazón.





Los problemas de salud apartaron a Tracy momentáneamente de la pantalla a la que volvió de la mano de Stanley Kramer, envejecido pero digno y carismático: Vencedores o vencidos (1961) o su despedida en Adivina quien viene esta noche (1967).
En la cumbre de su carrera, la Metro emparejó a Spencer Tracy con una de las actrices más importantes de la época, Katharine Hepburn. Tras La mujer del año (1942),  dirigida por George Stevens y con guión de Garson Kanin, se consolidó una intensa relación sentimental que se mantuvo con la mayor discreción en el siempre agitado panorama de Hollywood. Tracy y Hepburn brillaron juntos en Mar de hierba (1947), de Elia Kazan, El estado de la Unión (1948), de Frank Capra, o en la excelente y divertida La costilla de Adán (1949), de George Cukor, con otro inteligente guión de Kanin.
Hepburn fue la gran trayectoria vital de Spencer. Él estaba separado de su esposa, pero no pensaba divorciarse nunca –pese a sus numerosos escarceos amorosos- y seguía viéndola con regularidad. Ella era divorciada y había vivido varios sonados amores, entre otros con el multimillonario Howard Hughes. Él era un hombre formal y tradicional. Ella, una rebelde que desafiaba las convenciones. Pero los dos eran inteligentes y cultos. El amor –como escribiera Ortega- se convirtió en un género literario cuando los dos artistas se hicieron amantes



Spencer Tracy se había casado con la actriz de teatro Louise en 1924. Cuando su primer hijo, John, tenía unos meses de vida, los médicos confirmaron que el bebe era completamente sordo. Louise dejó su carrera para dedicarse completamente a ese hijo. Se negó a internarlo en una institución. Descubrió que podía enseñarle a leer los labios y después, poco a poco, a emitir sonidos y pronunciar palabras. Era una tarea lenta y penosa. Tuvieron otra hija, Susie. Entre tanto, Tracy triunfaba como actor de cine. Y el matrimonio se desmoronaba. Louise y Spencer vivieron juntos más de quince años. Ella lo apoyó y lo alentó en su carrera y comprendió su angustia como padre. Toleró sus amoríos y sus borracheras, frecuentes y graves, hasta la separación de hecho aunque nunca se formalizara.
Cuando Spencer se enamoró de Katharine, ya no vivía con Louise, pero la visitaba todas las semanas. Mantenían una relación de profundo cariño y amistad. Así hasta el fin de sus días, incluyendo todos los años con Hepburn. Fue una historia que todos respetaron, incluso los tabloides sensacionalistas.
Adivina quién viene a cenar esta noche (1967) fue la despedida total. Volvió a  formar pareja con Katharine Hepburn. Tracy bordó en este filme el papel del padre que debe demostrar su ausencia de prejuicios cuando su querida y encantadora hija, interpretada por Katherine Houghton, presenta a sus padres a su novio, un yerno perfecto con la única salvedad de que su piel es negra (Sidney Poitier).
Tracy falleció el 10 de junio de 1967, a la edad de 67 años, dos semanas después de acabar el rodaje de Adivina quién viene esta noche. Durante el mismo el actor le había comunicado al director su temor de no poder concluir la película. Pero lo hizo y se sintió orgulloso de ello. Tracy padecía diabetes, enfisema pulmonar y la causa final de su muerte fue un ataque al corazón. Por respeto a su esposa y familia, Katharine Hepburn no acudió al funeral.


  El 5 de abril hubiera cumplido 120 años . Su recuerdo pervivirá mientras existan las películas, es decir, siempre en el corazón de los amantes del cine.





lunes, 2 de marzo de 2020

PENSAR EL ALMA . Fernando Alonso Barahona








 He intentado  pensar un alma
dibujando voces y un cuerpo
penetrando en el corazón
y divagando
pensando
filosofía y amor .
No he podido  pensar un alma
pero he sentido una dulce caricia
que arrastraba mi ser
a un mundo lejano y suave
tan amable como el despertar de una flor .

Si hubiera podido atrapar esa sensación
con un pincel mágico
dibujaría su contorno,
su amor ,
la etérea coraza de la ilusión .

No pude hacerlo .
Tan solo pensé  creyendo
que la fuerza de la ilusión
atraparía la magia
de aquel extraño momento .

Hoy no escribo cartas
Pero es   porque he imaginado almas .




lunes, 3 de febrero de 2020

LA RAZON CONSERVADORA . Fernando Alonso Barahona

LA RAZON CONSERVADORA





  Pedro C González Cuevas , experto en la historia de los movimientos intelectuales conservadores en España – aunque en sus muy interesantes libros no ha mencionado nunca aportaciones mías como “La derecha del siglo XXI “ (Royal Books 1993 ) o “Políticamente incorrecto “ (Eiunsa 1998 )- ha publicado una exhaustiva biografía política e intelectual de Gonzalo Fernández de la Mora ( junio 1924- febrero 2002 ).:  La razón conservadora (Biblioteca Nueva , 2015 )
  Tuve el honor de conocer a don Gonzalo a la altura de 1991 y mis primeras publicaciones en revistas de pensamiento fueron en Razón Española ( LA mentira del socialismo, El cine español en la era de Franco ). Coincidí después con él en varias ocasiones, en comidas , reuniones .  El título de “ La derecha del siglo xXI “, por cierto se debe a sugerencia de De la Mora ya que yo en el borrador contaba con el de “Liberal Conservador “, sin duda menos sugerente .
   Pude colaborar después en el volumen de homenaje : Razonalismo, ( 1994 )  y asimismo en el volumen homenaje a De La Mora con ocasión de su fallecimiento .
Me prestó libros para la realización de algunos de mis ensayos, y me hizo el honor de acudir, en septiembre de 1998, a la presentación de mi «Políticamente incorrecto», en la Biblioteca Nacional (Luis Alberto de Cuenca y Aleix Vidal Quadras fueron los presentadores del evento).
Ahora guardo sus tarjetas como un recuerdo si cabe más emotivo. Y vienen a la mente aquellas conversaciones con ese gran editor que fue Francisco Vega (fallecido en octubre de 2001) en las que planeábamos (pero nunca llegamos a poner en práctica) ofrecer a don Gonzalo la edición en libro de sus glosas sobre el razonalismo, todo un tratado de antropología y filosofía para el mundo contemporáneo.
Su producción literaria es inmensa y abarca desde la filosofía humana y profunda de El hombre en desazón, hasta la brillantez de El Estado de obras o el clásico El crepúsculo de las ideologías, por no hablar de Ortega y el 98 o La envidia igualitaria. El legado de su vida resplandece en las páginas de su libro de memorias Río Arriba» (con testimonios esenciales de su época, de su etapa ministerial, su visión de Franco o los años duros de la fundación de Alianza Popular, hoy Partido Popular) y el de su obra en los miles de páginas de sus ensayos o en la revista «Razón Española», su último gran empeño intelectual.

Fiel a sus principios, brillante pensador, eficaz ministro de Obras Públicas (contradiciendo, por una vez, el conocido aserto de que el buen intelectual es un mal gestor) dedicó su vida al trabajo del pensamiento y quiso ser – como Cuevas señala con acierto – una guía para sus contemporáneos en la estela de Menéndez Pelayo y Ramiro de Maeztu dos de los pensadores más admirador por el autor de “El crepúsculo de las ideologías “ .

Fernández de la Mora, uno de los mejores pensadores de la derecha moderna,  anticipó casi todo lo que ha ocurrido primero en España y luego en el mundo. Vaticinó el crepúsculo de las ideologías –PP o PSOE solo defienden unos valores convencionales, incluso electorales, no ideologías-, vaticinó la agresividad del sistema de autonomías nacionalistas y tendentes a un separatismo cada vez más acentuado y voraz, vaticinó la corrupción del sistema de partidos y vaticinó la debilidad de los líderes actuales, cuyo esfuerzo se enfoca exclusivamente a mantenerse en el puesto el máximo tiempo posible.




El pensamiento de Fernández de la Mora queda pormenorizadamente diseccionado en el completo libro de González Cuevas y anteriormente en la primera  tesis doctoral  sobre su obra, realizada por el profesor y amigo Luis Sánchez de Movellán.
Mariano Rajoy, junto a su esposa, Federico Trillo y la desaparecida Loyola de Palacio, fueron los únicos representantes del Gobierno de José María Aznar que estuvieron en el entierro de Gonzalo Fernández de la Mora un febrero de 2002.  “La razón conservadora” nos desvela los motivos . Rajoy – pocos lo sabían – llegó a militar en la tradicionalista Unión Nacional Española, el partido presidido por De la Mora luego integrado en la Federación de Partidos de Alianza Popular. Loyola de Palacio , por su parte , fue una de sus más jóvenes y eficaces colaboradores en aquellos años complejos .
 Las etapas creativas y vitales del escritor y hombre de Estado tienen perfiles definidos :
Primera etapa : hasta 1964 aproximadamente . se caracteriza por el pensamiento tradicional español abierto sin embargo a la influencia de Ortega ( aunque De La Mora nunca congeniara con un grande de la filosofía española contemporánea como Julián Marías, el más dotado – pese a lo que opina Cuevas – de los discípulos de Ortega . Y el más brillante y completo . Zubiri y D.ors son también notables influencia en un joven De la Mora que llega a formar parte del Consejo Privado de Don Juan, que cree firmemente en la Monarquía llegando a ser detenido en una algarada monárquica de aquellos años . De La Mora colabora en numerosas revistas de pensamiento y en las páginas de ABC publica una serie de artículos  y críticas sobre lo mejor de los libros de la época . Los tomos de su Pensamiento Español ( con independencia de que se pueda discrepar de algunos matices u opiniones ) constituyen un formidable esfuerzo por construir una alternativa intelectual conservadora .
Segunda etapa : hasta 1979 . Es la de sacrificio político en el sentido de que para un hombre que centraba su visión en la política de las cosas y no en las cosas de la política fueron unos años de servicio que le alejaron un tanto de la creación pero que a cambio le permitieron participar de forma activa en la vida pública . Junto a Lopez Rodó redactó la ley orgánica del Estado ( aprobada luego en 1967 )  fue subsecretario en el Ministerio de Asuntos exteriores con López Bravo y ministro de Obras Públicas desde 1970 a enero 1974 ( los últimos seis meses en el Gobierno de Carrero Blanco hasta su asesinato ). Después fue elegido presidente de UNE, se integró en la AP de Fraga y fue diputado por Pontevedra en las elecciones de 1977 . Fiel a la obra de Franco optó por su continuidad perfectiva intentando conservar el Estado de Obras que era – cual eficacia rotunda de la gestión – su principal cualidad según el pensamiento de De La Mora .
  El apoyo a la Constitución de Fraga le separó de AP y fundó junto a Silva Muñoz una efímera Derecha Democrática Española . Tras su desaparición abandonó la política de forma definitiva .
Tercera etapa : de 1980 hasta su fallecimiento en 2004. Los años del gran empeño de Razón Española, una revista intelectual conservadora independiente y profunda . El éxito de sus memorias : Rio Arriba , galardonada con el Premio Espejo de España (Planeta ), Y ese libro profundo de filosofía realista, un tanto desencantada y en absoluto reaccionaria que es El hombre en desazón , tal vez su mejor obra junto a El crepúsculo de las ideologías .

  En las páginas de “La razón conservadora” desfila un De la Mora auténtico, con sus multiples virtudes, su afán de pensador, su valor y honestidad y sin dejar a un lado los desenfoques y errores que pudo cometer . En este sentido las páginas del libro son objetivas, completas, como un acta notarial de los principales avatares de toda una existencia humana .
 De la Mora fue buen amigo de Anson – cuando ambos eran correligionarios – de Gustavo Bueno, conoció a fondo a Pérez Embid, a Vallet de Goytysolo, Aranguren ..y mantuvo interesantes conversaciones con Dionisio Ridruejo . Y en su ultima etapa nombres como Ricardo de la Cierva, Angel Maestro o Juan Velarde jalonaron sus rutas intelectuales . En realidad fue protagonista de una etapa que hoy muchos quieren olvidar y por tanto también de sus protagonistas , fueran Don Juan y Fraga , Carrero y Franco, Tierno Galván o el propio Juan Carlos I ( de quien se decepcionaría por completo igual que de la propia Monarquía ).

    Su obra aún está por descubrir para las nuevas generaciones y el libro de González Cuevas es una espléndida oportunidad para iniciar esa prodigiosa aventura del pensamiento 

jueves, 2 de enero de 2020

HAIKUS DEL FINAL . Fernando Alonso Barahona





Haikus del  final

I
“and all of this
   is folly to the world
EZRA POUND

El  silencio se ha llevado nuestro corazón
   pero tu verso le hará volver .
Y mi verso será su latido .

II


“ si solo fuera porque a todas horas
    tu cerebro se funde con el mío
LUIS ALBERTO DE CUENCA


Fusión de mi pensamiento
   en su pensamiento .
El amor se convirtió en la única carta
que fue capaz de vencer el silencio



III  Yo te nombro libertad
PAUL ELUARD


No puedo respirar la libertad  en   tu ausencia .
Me quedé sin aliento .
Y las flores olvidaron su perfume
  cuando tu no estás . 




lunes, 2 de diciembre de 2019

AGUSTIN DE FOXA. PERMANENCIA Y RECUERDO . Fernando Alonso Barahona





 Tragedias de las vidas hermosas y arriesgadas!    El hombre vulgar, que lee estas vidas al amor de la chimenea encendida, rodeado de sus hijos, o degustando el coñac con los buenos amigos, ignora, seguramente, que el gran hombre a quien envidia hubiera sido también feliz con esa vida sencilla y que si quedó solo, en la intemperie de la noche y de los combates, fue rasgándose el corazón.
Porque hay que escoger entre la obra y la felicidad. Y José Antonio optó por la primera. A todos nos gustaría conquistar el Perú, pero a condición de poderlo contar aquella misma noche a los amigos. Porque José Antonio era un amigo magnífico, lleno de humor, de imaginación, de ironía, de frases; cogía una conversación a ras del suelo y la elevaba, sin pedantería, hasta las nubes.

AGUSTIN DE FOXA   ( sobre José Antonio Primo de Rivera )

     Tan solo la ignorancia o el sectarismo pueden llevar a una comisión burocrática de Madrid o de cualquier otro lugar  a pedir la desaparición de Agustin de Foxa del recuerdo y la memoria .  La obra queda por encima de los avatares del tiempo , y el talento, se haya llamado uno Ezra Pound, Serguei Eisenstein, Pablo Neruda , Celine , Curzio Malaparte o Mario Vargas Llosa  .
  Y por supuesto Agustin de Foxa ( 1903-1959 ) del que Francisco Umbral dejara un magnífico retrato entre literario y personal .
. “Era vasto, gordo, exquisito, dandy, cínico, culto y brillante. En mi novela “Leyenda del César Visionario”, calificada por “Abc” como “la mejor novela sobre la guerra civil”, saco a Foxá en Salamanca y Burgos, en el grupo de los laínes, que, como bien dice mi querido Eduardo Haro Tecglen, son el germen de lo que luego se llamaría el Movimiento: la Falange, el fascismo. La faceta que más me interesó siempre de Foxá fue la de articulista, que era o iba a ser lo mío. Foxá abunda en el artículo descriptivo -desde la otra orilla-, como descriptivo es lo mejor de su gran novela fascista, “Madrid de Corte a checa”. Pero hay, asimismo, un Foxá reflexivo, irónico, despectivo, meditador, wildeano, que es el que nos dice: “Tengo el puesto ideal. Embajador de una dictadura (la de Franco) en una democracia. Disfruto de ambos sistemas. Profundizó la Europa de las grandes guerras, hasta intimar con Malaparte, que le saca en sus novelas. 

Agustín de Foxá y Torroba  nació en amdrid el 28 de febrero de 1906  fue poeta, novelista, periodista y diplomático . Ostentó los títulos nobiliarios de tercer Conde de Foxa y cuarto marqués de Armendáriz .
   El estudioso Luis Sagrera , al abordar el análisis de su obra  reconoce  «corría el peligro de sentirme desorientado por las afirmaciones y silencios que rodeaban a la polémica figura de Foxá, objeto de apasionadas y opuestos puntos de vista. He tratado de superarlos recordando que de él podría decirse lo que Clouard escribió sobre Alejandro Dumás: “Se le ha reprochado haber sido divertido, fecundo y prolijo ¿Habría ganado algo con ser aburrido, estéril y avaro?”»
La trayectoria literaria de Foxa  se inició en la poesía con el libro El toro, la muerte y el agua(1933), en el que se muestra seguidor de un modernismo tardío. Posteriormente publicaría  La niña del caracol (1933), obra en la que retoma las formas de la poesía popular. En sus otros dos volúmenes de versos, El almendro y la espada (1940), y El gallo y la muerte (1948), se alternan composiciones intimistas con otras donde se exalta el heroísmo y la guerra.

  Su obra se desparrama en artículos brillantes en prensa y en una manifestación oral – cual los juglares – que proclaman todos los que le conocieron y lamentan las generaciones posteriores a las que solo han llegado retazos en forma de anécdotas .
   Foxa escribió Madrid de corte a checa, tal vez la mejor novela de la guerra – junto a La Fiel infantería, de Rafael García Serrano -  un fresco coral sobre varias décadas de historia de la ciudad y que narra con descarnada prosa los crímenes de las checas  comunistas en aquellos turbulentos meses de 1936 y 1937 . Excesivo para los sectarios de la llamada memoria histórica . Pero era y es una espléndida novela y sus continuas reediciones hablan de su interés y talento .   Concebida como el primero de una serie de episodios nacionales que no continuó, es expresión directa de su militancia política y en ella se recrean los últimos tiempos de la monarquía, los años de gobierno republicano y el período revolucionario anterior al alzamiento militar.




En sus páginas ajusta cuentas con muchos autores republicanos y nos deja alguna perla memorable  sobre los milicianos :  Llevaban una vida divertida . Por las mañanas tomaban el aperitivo en Chicote . Así se comproba que no odiaban a los señoritos, sino que querían ser ellos los señoritos : en realidad no eran marxistas sino envidiosos “.
  Agustin de Foxa fue uno de los intelectuales y artistas mas cercanos a Jose Antonio Primo de Rivera, lo que Manuel Penella llamara “ La corte literaria de Jose Antonio “ .    Lugar  para el recuerdo es  Or Konpón, en Miguel Moya 4. En el piano de este restaurante, que antes se había llamado Troika, nació el Cara al Sol. La música es de Juan Tellería y en la letra participaron fundamentalmene  José Antonio Primo de Rivera, Agustín de Foxá, Dionisio Ridruejo, Rafael Sánchez Mazas .
   Agustin de Foxa fue también poeta , escribió poesía de gran calidad y una extraña y original obra de teatro :  Cui-Ping-Sing». «Es un juguete orientalista en verso libre –explica Luis Alberto de Cuenca–. Está muy influenciado por los versos de Pablo Neruda. Es una historia con inolvidables versos de amor». Trapiello la define como «una fantasía chinesca» en la que se lee la sombra de Casona, Lorca o los Machado. 
  Tras la guerra Foxa pasa años en Italia ( destinado en Roma ) en Helsinki , disfruta de la amistad de Curzio Malaparte , asombra a todo el mundo con su brillantez, su sarcasmo inteligente y una agitada vida personal y social que a nadie deja indiferente .




  En 1947 es nombrado Consejero Cultural en Buenos Aires y desde allí y junto a Leopoldo Panero, Antonio Zubiarre y Luis Rosales viajan por toda Hispanoamerica  en viaje cultural y diplomático . En abril de 1950 es nombrado secretario de la embajada de España en La Habana y posteriormente en Manila . Pero la enfermedad ya acechaba su cuerpo .  Regresará muy debilitado a Madrid donde muere el 30 de junio de 1959 .
En 1994 Andrés Trapiello se interesaría por el personaje en su célebre ensayo sobre la cultura en la guerra civil española, Las armas y las letras, rescatando del olvido al fascinante artista de las grandes ocurrencias y provocando que Madrid de corte a checa  volviera a reeditarse en diferentes ocasiones.
 Dos muestras de su poesía – en la que no faltaron romances en honor de los soldados nacionales durante la Guerra – proclaman la belleza de su escritura :

CUI PING

Tú fuiste, Cui-Ping-Sing, todo lo claro,
el cisne o la ceniza.
Yo fui todo lo oscuro,
la raíz, la tortuga.
Tus pechos
son dos nidos calientes,
tejidos en la rama de un almendro...

MELANCOLÍA DE DESAPARECER

Y pensar que después de que yo me muera,

aún surgirán mañanas luminosas,
que bajo un cielo azul, la primavera,
indiferente a mi mansión postrera,
encarnará en la seda de las rosas.

Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,

sobre mis huesos danzará la vida,
y que habrá nuevos cielos de escarlata,
bañados por la luz del sol poniente
y noches llenas de esa luz de plata,
que inundaban mi vieja serenata,
cuando aún cantaba Dios, bajo mi frente.

Y pensar que no puedo en mi egoísmo

llevarme al sol ni al cielo en mi mortaja,
que he de marchar yo solo hacia el abismo
y que la luna brillará lo mismo
y  ya no la veré desde mi caja.







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